El pie plano es uno de los principales motivos de consulta infantil en podología y objeto de gran preocupación por parte de los padres, quienes creen que será motivo de dolor o discapacidad en el futuro de sus hijos. Se estima que alrededor del 20% de la población infantil tiene pies planos.

No existe una definición universal para el pie plano, pero distintos autores proponen varios criterios y diferentes clasificaciones. En todo caso, lo más característico en un pie plano es la ausencia de la bóveda plantar cuando el paciente esta en carga, aunque también se puede observar un pie plano con ausencia de bóveda plantar cuando el paciente está en descarga.

Múltiples estudios han demostrado la naturaleza benigna del pie plano y su tendencia a la resolución espontánea.

De forma fisiológica las niñas/los niños presentan una bóveda descendida en la edad comprendida entre los 2-6 años de edad, esto se debe, por una parte, al desarrollo del hueso navicular, que es el encargado de determinar la altura de la bóveda plantar, y por otra parte, al desarrollo de las extremidades inferiores, que durante esta franja de edad se encuentran en un valgo fisiológico lo cual provoca un descenso de la bóveda plantar debido las cargas corporales.

Se recomienda realizar una visita al podólogo durante la etapa infantil (3-6 años de edad) para comprobar que existe un desarrollo normal de los pies.


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